Reseña - The Last of Us Part II
- onplayrs
- 13 jul 2020
- 6 Min. de lectura
Por Diego García / @AkiraDroid
El 2013 fue un año muy importante para los videojuegos, estuvo lleno de sorpresas y joyas muy valoradas hasta el día de hoy por la crítica y por quienes las jugamos.
Vimos precursores de nuevas corrientes, el regreso de series muy queridas, algunos parteaguas para la industria y el comienzo de una nueva era en los videojuegos.
Desde ese momento y hasta el día de hoy, no ha dejado de salir al menos una obra reconocible por año, que venga a remover todo lo que ya creíamos saber sobre videojuegos. Ya sea presentando nuevas mecánicas, nuevas formas de contarnos historias o por sus apartados técnicos cuanto menos impresionantes.
En el 2013 vieron la luz juegos como Assassin’s Creed IV: Black Flag; BioShock Infinite, Crysis 3, Grand Theft Auto V, Super Mario 3D World, la interesante propuesta de Papers, Please, así como el regreso de Tomb Raider y por supuesto The Last of Us. Valdría la pena dedicarle el tiempo a explicar cada uno de estos títulos, su gran importancia y cómo marcaron a la industria de los videojuegos para siempre, pero hoy vamos a hablar de The Last of Us y específicamente de su secuela.

La primera parte de TLOU vino a refrescar la forma en que los videojuegos nos cuentan una historia. Nos presentaron a personajes muy entrañables que a través de sus interacciones dentro del juego nos hacían quererlos y más conforme avanzabas en la trama. Nos ofrecía también un mundo lleno de detalles, dentro de las capacidades del PlayStation 3 y un gameplay firme y pulido.
Han pasado 7 años desde su lanzamiento, TLOU fue consagrado como uno de los mejores juegos de la década pasada para muchos, así que cuando Naughty Dog anunció que se encontraba trabajando en una secuela, era obvio que todo el mundo tenía unas expectativas altísimas, incluso irreales. Se esperaba un juego que volviera a marcar los nuevos límites alcanzables para un videojuego. Hoy tras varios tropiezos y retrasos tenemos allá afuera la segunda parte, que a mi parecer lo logra.

Ésta es una reseña libre de spoilers, tanto de la primera parte (que recomiendo jugar antes de jugar TLOU II si no lo has hecho), como de la segunda.
The Last of Us Part II tiene un gran enfoque en su historia, igual que la primera parte. El juego comienza 5 años después de lo ocurrido en el primer juego. Por momentos podemos ver a Joel y Ellie llevando una vida “normal”, asentados en un refugio seguro de amenazas exteriores como los infectados. En este asentamiento, ya desarrollado al nivel de un pueblo o pequeña ciudad hay más habitantes, que vamos a ir conociendo mientras la historia se desarrolla.
Pasa poco tiempo desde que tomamos el control, para que pase algo que marcará el destino de Ellie y las personas que la rodean. A partir de ese momento comienza un viaje en búsqueda de venganza y redención, por varias ciudades de un Estados Unidos que forma parte de un mundo destrozado por infectados y sobre todo conflictos humanos, quienes como veremos pueden ser mucho más crueles y amenazantes que los infectados. Y es que sobre todo ésta es una historia acerca de relaciones humanas y sobre cómo el odio y la violencia nunca se detienen; ni siquiera en el fin del mundo, pero por suerte el amor tampoco.

El mundo de TLOU Part II está lleno de detalles, a un nivel de locura y probablemente insostenible. Todo te cuenta historias. Impresiona que cada casa, departamento o tienda que explores sea diferente en su interior, cada una te cuenta algo sobre quienes la habitaban.
Puedes encontrar una partida de Dungeons & Dragons abandonada a media partida sobre la mesa, notas que te hablan de cómo alguien intentaba sobrevivir, su última nota llena de desesperación tras haber sido mordido por un infectado para después encontrarlo en forma de uno de ellos. Y muchos más detalles que si tienes la curiosidad y disposición de buscar, te inundará de nostalgia y de historias que vale la pena conocer, que complementan al mundo y lo llenan de retratos y fantasmas de una vida pasada que te toca llenar a ti con las ideas que te vas haciendo gracias a todos estos retazos de vida que alguien más dejó.
La historia de The Last of Us Part II es muy cruel, visceral y emotiva. No es una historia hecha para complacer a nadie, está hecha para hacernos reflexionar. Me atrevería a decir que ni siquiera es una historia hecha para disfrutarse. Pero agradezco mucho eso, que un estudio del tamaño y renombre de Naughty Dog se atreva a romper moldes, a crear experiencias que se sufren y nos remueven las tripas.
Esas historias también son parte de nuestro mundo, aunque la mayor parte del tiempo son olvidadas u ocultas, tal vez por eso incomoda tanto tanto al público verlas salir a la luz, sobre todo en un medio como los videojuegos, vinculado siempre a la diversión, fantasías de poder y escapes de esta realidad llena de odio.

En el aspecto técnico Naughty Dog ya nos ha demostrado su inigualable capacidad. TLOU II está lleno de imágenes hermosas, el manejo de la luz es impresionante, los modelos humanos, sus expresiones, los ambientes llenos de naturaleza, todas las animaciones de movimiento y de combate.
Todo el juego es una constante postal increíblemente preciosa y llena de melancolía. Varias veces me tuve que detener sólo para apreciar los ambientes que el juego me presentaba, son muy contadas las veces que vemos algo así de impresionante y me encantó conocer los límites del PlayStation 4, ya que no hay nada que se vea igual en la consola.
Los desarrolladores lo saben y agregaron un modo foto que puedes usar en cualquier momento desde el menú de pausa para capturar cualquier momento, desde el ángulo y con las especificaciones que tú quieras.
La música de Gustavo Santaolalla acompaña perfectamente el ambiente, su música ya se volvió característica de la serie y destaca por su maestría. En el fin del mundo no quisiera escuchar otra cosa que el Soundtrack de este juego. Recomiendo ampliamente vivir esta experiencia con unos buenos audífonos o sistema de sonido si está en sus posibilidades. Todo el trabajo en el audio logra una inmersión indescriptible, que acompañada de los hermosos gráficos convierten a TLOU II en una experiencia que todos los que amen los videojuegos deberían vivir al menos una vez.

En el gameplay es donde vemos menos cambios con respecto a su antecesor, pero esto no es algo necesariamente malo, ya que sigue estando muy bien engrasado y apretado. Todo el tiempo te sientes con el control total y natural de Ellie.
El sigilo está bien manejado y realmente logra que te sientas acechado cuando estás rodeado de enemigos que se sienten muy humanos, cada que mates a alguien puedes ver a sus acompañantes llamándolos por su nombre (cada enemigo dentro de todo el juego tiene nombre) y lamentando su muerte.
El juego te da todas las herramientas para que salgas de estos apuros con tu creatividad y habilidad con el control. Basta ver los videos que sube la comunidad a internet, para ver hasta dónde el sistema de combate te invita a expresarte y hacer tus propios combos. Tienes una buena cantidad de armas a tu disposición, que puedes ir mejorando con recursos que vas encontrando dentro del juego. Así como habilidades de sigilo, de creación de armas o de combate cuerpo a cuerpo que también vas mejorando conforme encuentres los ítems necesarios.

El ataque que sufrieron el juego y la gente involucrada en la creación de éste es lamentable y repudiable. A mi parecer ni siquiera vale la pena ahondar en ello dentro de una reseña, ya que todo esto es ajeno a la obra y no afecta en nada a la misma.
The Last of Us Part II es una obra completa, un videojuego impecable y un trabajo humano que merece todo el reconocimiento que logre.
Si bien es cierto que la historia que nos cuenta no es una feliz; fácil de asimilar, ni es para todo el mundo, sí es una con un mensaje muy fuerte que vale la pena escuchar.
Hay momentos en los que no sabes quiénes son los buenos, si es lo que los hay, y quiénes los malos, te hace cuestionar a los protagonistas y sus motivaciones. Te demuestra que en este mundo no hay nada sagrado o intocable, porque todo puede pasar.
Te enseña que por duro que sea, tenemos que aprender a dejar ir.




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